El Laboratorio de Parusía: Ensayos, crónicas y perfiles.
por Bautista Prusso | 09 junio 2026
Tiempo de lectura: 6 minutos
El presente volumen inaugura, con luces y sombras, el Laboratorio de Ensayos de Parusía: una indagación sobre lo contemporáneo que se propone invocar, desde lugares, tradiciones, objetos y personas, algunas ideas susceptibles de oxigenar el debate público nacional. La editorial entiende que la coyuntura argentina exige la continuación del género ensayístico. En consecuencia, se convoca a la comunidad de lectores y escritores (privados, informales y estatales), y demás interesados a remitir sus contribuciones. El Laboratorio propone continuar una tradición ensayística sobre el presente: la escritura del país sin demasiada prudencia metodológica para esperar a que algo suceda. Serán especialmente bienvenidos los trabajos que aborden perfiles y lugares.

- Hola, si, decime. Buen día, tengo esta narrativa para ofrecer. Una participante de Guido Kaczka y vendedora de tortas maneja el país. Un ex jugador del Age of Empire es jefe de gabinete. Una cosplayer es la diputada estrella. El 0,3% de los argentinos tiene 5 minutos de gracia. Hay vidas que merecen atención. Conocemos historias que valen la pena poner zoom. La dificultad que sufrimos para catalogar, discriminar, agrupar, «definir» a la sociedad parece irreversible. Las palabras ya no dicen mucho, los ensayos y las cosas que leemos no persiguen riesgos. Para cartografiar eso que llamamos sociedad, una opción es recomponer desde la voz de sus protagonistas alguna de las partes dispersas.
- Yo no soy moral, soy ético. Dicen que hacer literatura tiene que parecerse a un oficio; cortar madera, barrer la basura. Construir un perfil, una crónica y armar ensayos tiene algo de señalar o traducir. Traducir es señalar. ¿Quién tiene ganas de escuchar a un burócrata explicando los problemas del país con la ceja fruncida?
- Un viejo timbero decía que el error de la política es encolumnarse por entusiasmo más que por convencimiento. Ahora, en la serie, hay gente que no está explicando qué es la comunidad ni diagnosticando el estado actual de la salud mental ni del lazo social. En el hacer está el yeite; el movimiento les da un rol en el mundo de las cosas.
- ¿Cómo se mide la calidad de una comunidad? ¿Dicen algo los índices de necesidades básicas insatisfechas, el precio de la canasta básica, las curvas del consumo? ¿La inflación explica la neurosis? ¿Los números son para esto? Una directora de cine dijo hace poco que la cultura es más importante que la economía. Rocco Buttiglione, filósofo, político y teólogo italiano, en nuestro canal, también.
- Más interrogantes: ¿El lenguaje de la política explica alguna vida? ¿Quién cuenta la astilla diaria?
- Evangelii Gaudium arranca con una pregunta ¿cual es el gran riesgo del mundo actual? Una rápida salida sería pensar en la desigualdad, en los hijos de puta, en el hambre, la guita, el partido demócrata, la miseria. Pero no. La respuesta es la tristeza. Aparece Menem y una frase que resuena: gobernar para los niños pobres que tienen hambre y los niños ricos que tienen tristeza.
- Hacer espacio a los que quedaron afuera: en este volumen irán apareciendo sujetos narrando, otros con voz grabada, otros en fotos, en definitiva, poniendo un relato sobre la mesa; a veces trasnochado, a veces lúcido pero con el afán de sacarle algo que valga la pena a los rotos y las heridas ¿alguien sabe transformar lo que vivimos en imágenes verbales? Lo que es inconducente es lo nos hace perdurar. Porque escribir y pensar es fácil. Pero la capacidad de pensar lo que no se debe, exponerse a la propia representación de lo que hace doler, ocuparse en lo que no garantiza un resultado útil o rápido, y en lo que ni siquiera da señales de llegar alguna vez a ser expresable en palabras, frases, doctrinas o poemas. Esa capacidad se pierde en el ejercicio de transar y servir, servir y transar, transar y servir. Ojo: se empieza transando con la palabra y después termina transando con las cosas.
- Poner a la invención al servicio nuestro. El acto de contar (conversar) contradice a la reflexión, análisis, diagnóstico, escrutinio, interpretación, indagación, exploración, interrogación de turno.
- Tampoco toda conversación tiene una salida inspiradora ni profunda. No hace falta hacer un fetiche. Por eso estar en contra de la hipocresía ¿que significa? El no acomodar a propósito pensamiento y realidad.
- No bajar línea. Somos todos canallas.
- En su justa medida este número será una búsqueda por la forma. Escribir no es mas que dominar o conquistar una forma. Si el enfoque del presente es opaco con el afuera de cada «nicho» capitalino, al panorama se le suma la tentación de promptear en un ensayo las conclusiones manidas sobre nacionalismo, representación, pueblo y ecosistemas digitales; la lengua nos quedó renga, estrujamos casi todas las palabras que podíamos o las volvimos marketing.
- —Los únicos que vale la pena mirar son los intendentes.
- Diría Piglia: me interesa observar el modo de ver, entender la contingencia del mundo, un par de anteojos que pueden cambiar la textura visible de lo real. También se puede ir al oculista para que confirme o desmienta el exceso de enfoque ¿Que sería el enfoque?
- La tarea sin dudas es espiritual y consiste en encontrar en la escucha un tono para narrar miserias y obsesiones. Propias y ajenas. Dejar venir los acontecimientos. Resolver algo pequeño y concreto, pero resolverlo.
- Transmitir esa ansiedad y esa insatisfacción con lo que está por venir no le pertenece más a la política con la que crecimos. Aparece más vida en esos cuerpos que parieron los años y las crisis. En esa sucesión caótica de continuidades, credulidades, consensos, rupturas, heridas, programas de cable, músicas, décadas, ¿alguien confía en la justicia en este país?
- Una renuncia de un funcionario, la caída de un commodity, una votación polémica en diputados, una causa armada, y cientos de Argentinos vieron su vida cambiar y dejaron la carrera de programación para repartir empanadas; una fábrica que cierra por un capricho del ministro de economía, y nuevos conductores Uber que respiran la violencia de ese acontecimiento que le cambió la vida.
- Si Dios no existe habría que inventarlo. Un dirigente se pregunta ¿cómo ser virtuosos con lo que hacemos? La belleza se logra a través de la fidelidad con lo actual. La dificultad de bordear lo actual todavía nos desvela.
- Fabián Polosecki fue un cultor de una narración invisible. Entre los años 93 y 94 su ciclo «El otro lado» expuso una forma de contar donde el yo está disperso en una mirada fragmentaria, marginal y peligrosa. Se preguntó cómo podía respirar algo en lo que nos cruzamos todos los días.
- Este texto presenta una serie de escritos donde los relatos hacen solos su tarea, un cura puede ser armador político, un carnicero puede gestionar la seguridad de una cuadra, un poeta descubre que hay que estudiar ciberseguridad.
- Esos hombres y mujeres realizan una operación sobre lo real. Una devastadora pero entretenida operación sobre la línea de cal que separa la ficción de la no ficción, al dato de la composición, a la certeza verificada de la invención libre.
- ¿Que es el Cura DJ sino un operador que trastoca la ficción de la no ficción: o un operador que titula y recorta en X para fabricar acontecimientos o directamente, que es Lilia Lemoine?
- Lorena Alvarez se hace cargo del vértigo: el chisme es el termómetro. Repite que la línea de este país hace años la baja Yanina Latorre. Para el vértigo político será necesario una lupa limpia.
- ¿Qué lugares quedan para soportar la tristeza? ¿Los canales de youtube, streamers, las comunidades digitales o los influencers son suficientes? Youtube todavía vale la pena porque podes arreglar el fuelle del inodoro ¿todavía hay esperanza en las parroquias, en los clubes, en las escuelas o son palabras para gestionar y amortiguar el conflicto social? ¿donde se organizan y se entrenan los miedos?
- El error moral fue ceder al ánimo de la época sin creer mayormente en él.
- Por ahora están en juego cuestiones de forma, de expresión y de sentido. La indagación de la serie será un ejercicio para discernir quien tiene esperanza de quien no, afinar las capacidades de la mirada propia. Intimidad y extimidad. Adentro y afuera. Todavía hay motivos para no caer en mecanismos de arrogancia.
- ¿Por qué entonces un laboratorio de ensayos? La literatura es como un laboratorio fotográfico, vamos a elaborar las imágenes para encontrar sus limitaciones. Esto es para lo que debería «servir» la literatura, para preguntarnos sobre sus misterios. Por ahora solo logramos incomprensión y malestar.
- Nunca sabemos lo que vamos a escribir, y a veces esa incertidumbre hay que convertirla en estilo. Defender al ciudadano perplejo que busca entender un mundo hostil. Dejarnos llevar a partir de una intuición por el pálpito.
- Las moralejas son jodidas, pero hay una simple, que es evitar hacer de nuestro mundo algo superior, no entrar en el juego soso de creer que lo que hacemos es para iluminados, gente con posgrados o científicos becados. En vez de subordinar la literatura o la política a la vida, se trata más bien de lo contrario, de evitar sucumbir en el terreno del simulación, el onanismo, la dopamina y la auto celebración. Si logramos ese compromiso con nuestra verdad nos vamos a dar cuenta de que hay más cosas en juego y que esto no aguanta mucho más. La frase de Barrionuevo aplicada a los discursos de la política: Hay que dejar de robar con la grieta y la moral por dos años.
- Para que funcione la palabra necesitamos que los lectores se imaginen un llanto. A medida que identificamos rastros de nuestro mundo interior en medio de esas historias, nos volvemos más atentos frente a las experiencias de los demás, a lo mejor nos conmovemos por algo, contemplamos un cuadro en san telmo, vemos una cara de derrota en el subte, sentimos el enojo de una doña, lagrimeamos con una melodía de Mccartney, entendemos la fatiga de un vendedor de auriculares en Retiro tanto como la condición trágica de un empresario viudo en la Argentina; vemos en los lentes ajenos y estamos más cerca de volvernos compañeros de camino. Algún lugar encontraré.
- Para que funcione la política necesitamos que los políticos se imaginen un futuro.
- Pensando en contra de este texto, decimos sobre la comunidad: tal vez no sea otra cosa que el lugar donde la tristeza se vuelve habitable.
